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lunes, 12 de octubre de 2009

Mis series del verano (con retraso)

Durante el pasado verano (porque ya es pasado por mucho que los termómetros no bajen de los veinte grados) mi madre y yo hemos visto muchas series. Unas en plan maratón y otras siguiéndolas a ritmo USA. Hoy toca el repaso —tardío— a estas últimas. De menos a más. Es decir, de la que menos nos gustó a la que por segundo año consecutivo se alza con el primer puesto (aunque la pasada temporada no fuera exactamente una serie de verano).

Nurse Jackie


Se pueden leer cosas malas de ella pero también muchas buenas. Sin embargo nosotros nos posicionamos junto a los primeros. La serie prometía mucho. Su piloto fue modélico. Tan, tan modélico que no dejaba espacio para nada más. Todo estaba demasiado medido para que se convirtiera en otro éxito más con la huella de Showtime. Su renovación por una segunda temporada apenas unas horas después de su estreno es buena prueba de ello. Pero según avanzaban los episodios aquello no acababa de arrancar. Jackie y sus motivaciones (no muy explotadas, todo hay que decirlo) no nos emocionaban. Y llegados a su season finale nos quedó claro que lo que más nos gustaba de ella eran sus secundarios (aunque tampoco sean para echar cohetes). Zoey, MoMo, Eddie, la insoportable jefa de enfermeras e incluso Grace, la hija mayor de Jackie nos gustaban más que la supuesta antiheroína de la serie. Y la season finale nos dejó con la ceja alzada. ¿Qué coño pasa? ¿Jackie intenta suicidarse y la visión de una rata corriendo por los conductos de ventilación la ilumina? Tsk, tsk, tsk.

Hung


Esta nos hizo gracia aunque desde el primer momento pensamos que era una serie más propia de Showtime que de HBO. Su mejor baza es que no se toma demasiado en serio pese a pertenecer a la parrilla de un canal que pretende que todos sus productos sean de la más alta calidad. Pese a las voces en contra Thomas Jane nos gustó en su interpretación de Ray Drecker. En cambio con la que no podemos es con Anne Heche. Se nos atragantó desde el primer momento y no hubo forma de tragarla. Con respecto a esta última, desde el principio se veía venir que algún momento contrataría los servicios de Ray sin saber que era él. Por eso nos gustó la resolución de la season finale, porque sin ser un final de temporada espectacular, supieron alejarse del camino fácil (la puerta se abre y ¡oh, sorpresa! ex-marido y ex-mujer se encuentran cara a cara). El personaje de Tanya a ratos se nos hacía un poco irritante pero en el fondo reconocemos que ella y Ray conforman una buena pareja cómica. Así que la serie va para la saca y el próximo verano estaremos pendientes de ella.

Warehouse 13


Con esta serie el canal Sci-Fi dio el salto hacia Sy-Fy y parece que la jugada le salió bien. Sin embargo comenzó con aire de serie menos, mero divertimento estival y poco más. Los protagonistas parecían no acabar de cuajar y los efectos especiales llegaban a ser sonrojantes. Tampoco ayudaba el pastiche En busca del arca perdida-Expediente X-Bones con el que se envolvía. Pero según avanzaban los capítulos nos iba gustando más. La relación entre Myka y Pete se alejaba de la TSNR al más puro estilo Mulder y Scully que todos temíamos (para esto ayudó mucho que se besaran en uno de los capítulos aunque Myka no fuera realmente Myka en ese momento) y su relación se ha deslizado más a la de una buddy movie, lo cual se agradece, sobre todo cuando rebajan la tensión dramática con sus toques cómicos (a este respecto la inclusión de Claudia también ayudó mucho). La aparición de una arco argumental global al margen del "artefacto de la semana" con una mitología propia que promete y Artie dejando vislumbrar su lado oscuro ha funcionado dejándonos con ganas de más al igual que su cliffhanger final. Otra para la saca.

Weeds


Esta es una de esas series que por muchos altibajos que tenga siempre estará entre mis favoritas e imprescindibles. Y sí, es cierto lo que todo el mundo dice que ya no tiene nada que ver con la que su planteamiento inicial y sus "little boxes". Pero ahí reside la grandeza de Weeds. Su evolución puede parecer no creíble si te la cuentan pero cuando has estado viendo todas las temporadas te lo tragas sin respirar. Y, por supuesto, a Nancy ya se le han caído todas las máscaras y ya no hay razones para excusar su comportamiento: es una crazy bitch con todas las letras. Pero quizá sea por eso por lo que la seguimos queriendo. Pero no quisiera dejar de hablar de ella sin mencionar el impresionante WTF con el que acabó la season finale. Quienes lo vieron sabrán de lo que hablo. Cuantas satisfacciones nos ha dado Shane hasta ahora. Y las que nos dará para la sexta temporada.

True blood


Era inevitable. Su calculada mezcla de bizarrismo, cachondeo, autoparodia y gore light tenían que alzarla al primer puesto, no sólo de las series de verano sino de las series del año. ¡Cuántas satisfacciones nos ha dado hasta ahora! Por mucho que haya capítulos más aburridos que otros, que soltemos veintisiete WTF por minuto o que no entendamos qué es lo que pretende Alan Ball con esta serie después de subir a los altares de la historia de la televisión con Six feet under. True blood mola. Y mola mucho. Y cuanto más se despendola, más increíble se vuelve y más inconsistencias argumentales muestra más nos gusta (a los que nos gusta, claro). Que Eric resulta que puede volar tipo Neo en Matrix, nos lo tragamos. Que los vampiros milenarios se suicidan al amanecer, nos lo tragamos. Que a MaryAnn la atraviesa un enorme toro blanco con uno de sus cuernos y se vuelve una negra masa sanguinolenta, aplaudimos con pasión.

Sin embargo no quisiera cerrar mi opinión sobre True blood sin hacer mención a sus supuestos protagonistas. Y es que ya dije que esta serie adolecía de lo que yo llamo Síndrome Grey's anatomy. O lo que es lo mismo, tiene unos personajes protagonistas totalmente hostiables (si hiciéramos un concurso entre Sookie y Meredith no sé yo quién se iba a lleva más bofetadas). Y los supuestos galanes de ambas series, Derek y Bill no hay quién se los crea en ese rol. Ambos han interpretado siempre al chico feucho y a ambos les ponen al lado a un chulazo al lado para dejarlos a la altura del betún (Mark Sloan en el caso de Derek, Eric Northman en el caso de Bill). ¿De verdad alguien puede considerar al canijo de Stephen Moyer como un galán cuando le ponen a Alexander Skärsgard al lado mirándole desde las alturas?

jueves, 2 de julio de 2009

Aplacando el calor con series

Mi madre me ha prometido que de este fin de semana no pasa que me corte el pelo de una puñetera y santa vez. Que vosotros no sabéis lo que es tratar de pasar estos días de calores tropicales con este pelaje que me dio la naturaleza. Y es que ni ganas de escribir tengo, oyes...

Eso sí, mi madre sigue inquebrantable en su empeño de aprovechar al máximo esta temporada de vacaciones forzosas...

Hemos retomado por fin
The Sopranos, abruptamente parados desde que tuviéramos un problemilla técnico con los dvd's donde estaban grabadas las temporadas 4 a 6 (vamos, que ni el lector del pc de sobremesa ni el del portátil ni los de los dos DVD los reproducían). Pero no voy a hablar todavía de ella porque es una serie que merece un post en exclusiva. En breve lo haré.


De lo que quiero hablar es de las series que se están emitiendo ahora. Una veterana, una que ya se ha afianzado, una nueva y otra novísima.

Weeds no defrauda aunque cada vez tenga más la sensación de que es una serie totalmente distinta a la que empezara en 2005. Ya no hay little boxes y ya no hay trapicheos con la marihuana. La serie ha madurado y ya no necesita excusas para funcionar: los personajes son los reyes de cada minuto y los veintitrés minutos de cada episodio se pasan en suspiro. Jennifer Jason Leigh ha aterrizado bien en la trama (mi madre casi no la reconoce pero es que ella todavía tiene metida en la cabeza su imagen en Mujer blanca soltera busca) y deseandito estamos de que aparezca Alanis Morissette, a ver cómo encaja en la dinámica de los Botwin.

True blood
ya tiene los motores funcionando a toda máquina. Pero es una serie que adolece del mismo defecto que Grey's anatomy: te importa tres pimientos lo que le pase a la (supuesta) pareja protagonista y sólo esperas el momento en que cambie la secuencia y aparezcan los (grandiosos) secundarios. Grande Eric Northman. Con mechas, chandal y todo. Y grande el torso de Mehcad Brooks. Ya van dos veces que le he tenido que pegar un ladrido a mi madre para que se le cerrara la boca y se limpiara las babas.

En cambio
Nurse Jackie no acaba de arrancar. Cuatro capítulos llevamos ya y sigue sin haber un conflicto claro y/o interesante. Edie Falco lo borda, de acuerdo (y recordemos que estoy viendo a la vez The Sopranos y viendo a Jackie no me acuerdo de Carmela y viceversa) pero una buena interpretación no basta y mucho me temo que puede pasarle algo parecido a United States of Tara, muchos fuegos artificiales y luego se queda sin traca para el final. Ni siquiera la trama que se ha abierto ahora con la hija mayor me parece suficiente para darle enjundia a la temporada.

Con
Hung, que ha sido el gran estreno para la HBO este verano junto con True blood, aún ando indeciso. El piloto me ha gustado pero mientras lo veía tenía la sensación de que debería haber sido una serie de 23 minutos en Showtime en lugar de una de 45 en HBO. Todo lo que nos cuentan en el piloto se podría haber contado en la mitad de tiempo y lo sobrante haberlo intercalado en siguientes capítulos. Ese larguísimo flashback en el que Ray nos cuenta cómo ha llegado a su precaria situación económica habría ganado muchísimo si hubiera sido más ágil y breve. Aún así, siendo una serie que en principio no me llamaba la atención en exceso, ha conseguido picarme la curiosidad lo suficiente como para que siga viéndola. Ya veremos que nos depara la gran "herramienta" de Ray.



lunes, 1 de junio de 2009

Arrancamos

Hoy es mi cumpleaños. El noveno para ser exactos. Ya soy un perro adulto; maduro, diría yo. Por un momento pensé que hoy sería un día especial: un gran hueso que roer, una perrita con la que "jugar" —ya me entendéis— o un buen corte de pelo, que este calor no hay quien lo aguante... Pero no. Nada de eso. A la mema de mi madre no se le ha ocurrido otra cosa que abrirme un blog. Y encima un blog de series. Que dice que ella ya tiene bastante con los otros blogs que escribe y que, al fin y al cabo, los dos vemos las mismas series. Así que aquí estoy, aporreando el teclado con las patas y presentándome a la audiencia.

Ahora está en el salón viendo la segunda temporada de
Pushing daisies. Será la primavera, que la sangre altera y se pone tonta. Yo, mientras no me vuelva a torturar poniéndome otra vez Terminator: The Sarah Connor Chronicles (que menuda le dio; todo el mundo dejando de ver la serie y ella se la casca otra vez) , soy feliz.

Mientras ella acaba de ver la pastelada de los enamorados que no se pueden tocar, yo preparo mis colmillos para uno de los estrenos más importantes del verano:
True blood. Desde que acabó la primera temporada he sufrido síndrome de abstinencia. ¡Hasta me leí a escondidas el primer libro de la saga de Sookie Stackhouse que la mema de mi madre se compró y dejó en la estantería sin leer!

¡Que corra la sangre!